Vannia Opazo Alvarado y Henrique Lima Da Silva 4ºA 02/11/2020
El auge del producto ecológico
“Eco Friendly”, “Bio Eco”, “Productos verdes”... son algunas de las formas con las que se asocia al término ecológico. En este espacio hablaremos de la alimentación ecológica, aquella que está basada en el uso de ingredientes cultivados o fabricados mediante métodos de producción que son distintos a los convencionales.
En la comida ecológica, tanto procedimiento como técnicas son naturales. Velan por la salud de los consumidores al no utilizar productos químicos, respetan el bienestar animal y también el medio ambiente.
Los principales productos ecológicos que podemos encontrar son alimentos: cereales, harina, pasta, arroz, chocolate, carne, pescado y una gran variedad de vegetales como frutas, verduras, especias y hortalizas. Pero también podemos encontrar otros como los productos de limpieza, de cosmética, higiene, etc.
La diferenciación en un campo tan homogéneo como el de la alimentación no es una tarea fácil. Sin embargo, al ser un mercado casi tan antiguo como el propio ser humano, los productores han desarrollado sus propias estrategias para distinguir sus productos de los de la competencia. La calidad del producto es un claro factor de diferenciación, así como su procedencia y la manera en la que se ha cultivado. El packaging por otro lado, ha ido evolucionando a lo largo de los años, la presentación del producto cada vez es más relevante para el consumidor, así como su posterior reciclaje.
Para diferenciarlos o reconocerlos entre los demás alimentos convencionales, estos productos poseen un sello proporcionado por un organismo que certifica que se considera ecológico. Además, la UE cuenta con un logotipo referido a la agricultura, para indicar que el producto ha sido elaborado bajo una serie de medidas concretas.
El campo de la alimentación ecológica está orientado tanto a las empresas como a los ciudadanos. La población cada vez es más consciente del cambio climático y por ello ha buscado generar un cambio en el consumo. Cada vez que elegimos un producto en el supermercado estamos eligiendo una marca y descartando otras, y un factor para la elección es la ayuda que puede aportar cada marca a la crisis climática. Cabe destacar que el perfil del consumidor ecológico va cambiando, hasta hace poco se encontraba anclado en el consumidor de entre 35-50 años actualmente, ahora también abarca un sector más joven.
Ferias como BIOCULTURA, se presentan como una plataforma de enseñanza, exposición y desarrollo de la ecología dentro de la alimentación. Ya cuenta con más de 35 ediciones, en las que alrededor de 800 expositores tienen la oportunidad de mostrar su empresa a más de 74.000 asistentes anuales. El gran escaparate de una cultura que ya no es tan alternativa... Todos los grandes pensadores y economistas están ya apostando por un tipo de producción que respete las leyes de la Naturaleza.
Iniciativas como estas son un claro ejemplo de cómo se están volcados los comités reguladores, las empresas, las asociaciones, las cooperativas, los ecoemprendedores, los productores y los campesinos. Se realizan alrededor de 400 actividades. Tales como talleres, degustaciones, charlas informativas y showcookings, catas, concursos, presentaciones… No solamente se trata de alimentación ecológica. También hay ecocosmética, textil sostenible, consumo consciente, conciertos musicales, actividades para familias, huertos… una amplia gama de elecciones que son capaces de contentar hasta al público más exigente.
Debido a sus procesos de elaboración, los productos ecológicos tienden a ser más caros que los productos que no lo son. Esto se entiende teniendo en cuenta que las productividades son más bajas, no hay métodos de producción intensiva y su distribución es más limitada. En consecuencia de ello, su coste es mayor.
La producción ecológica se ha desarrollado en los últimos años, convirtiéndose en un modelo capaz de generar impactos socioeconómicos positivos en el marco del desarrollo europeo. España, se sitúa dentro de los países con mayor consumo ecológico a nivel mundial, de hecho, durante el 2018 los consumidores españoles gastaron cada día 5 millones de euros en alimentación ecológica, concretando un poco más, 42 euros por persona y año. Se estima que para los próximos 10-15 años en Europa el consumidor sólo demandará fruta y verdura ecológica.
Como canales de distribución, hasta hace poco nos encontrábamos con cooperativas de consumidores, venta directa al público en mercados y ferias, eco tiendas y herbolarios. Pero como mencionamos anteriormente, el producto ecológico se encuentra en un mercado que está creciendo y el consumidor va a seguir multiplicándose. Es por ello que este mercado ha sabido adaptarse y también cuenta con la vía de venta online, cada vez mayor. Como ejemplo de ello tenemos PlanetaHuerto, del grupo de Carrefour, se ha convertido en uno de los principales puntos de venta online de España y Portugal.
Un mensaje de cambio y evolución, el ecologismo ya se ha posicionado en la mente del consumidor y este lo tiene en cuenta en cada compra que realiza. La empresas cada vez están más implicadas, desarrollando nuevas habilidades y competencias digitales para la función comercial, buscando cada vez más opciones renovables para la elaboración de su producto, y conectando con los consumidores de una forma diferente, ya no se vende simplemente un alimento, se vende la historia que hay detrás de él, su método de elaboración, su calidad y procedencia, su packaging biodegradable, y otras decenas de factores que antes no existían, que a cada año tienen más relevancia en todo el mundo.
Vannia Opazo Alvarado
Henrique Lima Da Silva
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